El último estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el tema advierte que las consecuencias de un "consumo habitual" -una o dos veces por semana- son que " aumenta el riesgo y la gravedad del asma, bronquitis, cáncer del aparato digestivo, cáncer de pulmón y de las vías respiratorias superiores, cardiopatías, depresión, enfisemas e hipertensión ", Pero además, indica, deteriora la capacidad de resolver problemas, disminuye la líbido (deseo sexual) y genera pérdida de motivación.
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